De quién es lo que se construye
Si acabamos construyendo algo, conviene dejar claro desde el principio de quién es y quién puede tocarlo. Se acuerda por escrito, antes de escribir una línea de código: la titularidad de lo que se desarrolla, el acceso al código, dónde vive, quién lo mantiene y cómo se evoluciona después.
Con una cosa dicha de frente: ningún sistema de reservas vive solo. Pasarelas de pago, canales de venta, mapas, correo, servidores. De esas piezas no se puede prometer propiedad, y lo que sí se puede es elegirlas bien, dejar escrito de qué dependes y que cambiar de proveedor no sea rehacerlo todo.
Lo que no te voy a decir
Que tu motor actual es malo sin haberlo visto. Que construir siempre es mejor, porque no lo es. Ni que vas a dejar de depender de todo el mundo, porque eso no existe.
Lo que sí: que vas a saber qué te está costando lo que tienes y qué te costaría lo otro, y que la decisión la tomas tú con los números delante.